El Poder de la Gratitud

¡Hola, niñ@s llenos de luz!

Hoy quiero hablarles sobre una fuerza increíble que puede cambiar nuestras vidas de una manera mágica: ¡el poder de la gratitud! ¿Sabían que cuando estamos agradecidos, abrimos nuestras mentes y corazones a un mundo de abundancia y bendiciones?

La gratitud es mucho más que decir un simple «gracias». Es sentir en lo más profundo de nuestros corazones la apreciación por todo lo que tenemos y por lo que otros hacen por nosotros. Es un abrazo cálido y amoroso que nos da Jesús a través de su inmenso Amor y el pan sagrado, la Hostia. ¡Es algo tan hermoso que no podemos perdérnoslo!

Imaginen cómo se sentirían si tomaran un momento cada día para agradecer por todas las cosas maravillosas que les rodean. Desde el sol radiante que ilumina el día, hasta la sonrisa de sus seres queridos, todo es motivo de gratitud. Y lo más asombroso es que, cuando practicamos la gratitud, atraemos aún más cosas buenas a nuestras vidas.

¿Sabían que la ciencia ha demostrado que la gratitud tiene poderes mágicos? Sí, es verdad. Cuando somos agradecidos, nuestros niveles de estrés disminuyen, nos volvemos más fuertes emocionalmente y hasta nuestra visión de la vida se llena de optimismo. ¡Y eso no es todo! También nos sentimos más felices y nuestras relaciones con los demás se fortalecen.

Así que les propongo un pequeño ritual mágico: cada día, antes de comenzar sus actividades, tómense unos minutos para reflexionar sobre tres cosas por las que se sienten agradecidos. Puede ser algo simple como un lindo dibujo que les regaló un amiguito o el abrazo apretado de mamá y papá.

También es importante recordar que la gratitud puede estar presente incluso en los momentos difíciles. Aunque a veces la vida nos presente desafíos, podemos aprender valiosas lecciones y crecer emocionalmente gracias a esas experiencias. Así que, incluso en medio de las dificultades, siempre hay algo por lo que estar agradecidos.

Recuerden, niñ@s maravillos@s, que ustedes tienen el derecho de conocer a Jesús, de sentir su abrazo y su energía llena de amor. Nosotr@s, los catequistas, estamos aquí para ayudarles a encender esa chispa de gratitud y confianza en Dios. Y, por supuesto, no olviden el papel tan especial que juegan sus papás en su educación y amor incondicional.

Juntos formamos una gran familia de Dios, y con su apoyo y el de nuestra Iglesia, lograremos esa hermosa COM-UNIÓN con valores que nos llenará de felicidad y bienestar.

Así que, niñ@s, vamos a vivir con gratitud en nuestros corazones, a apreciar cada momento y a compartir nuestro amor con los demás. ¡El poder de la gratitud nos llevará a lugares maravillosos!

Con mucho cariño y gratitud.

Rosa.